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Tren de cercanías

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Verano, 1987 Mientras otros arriman el ascua a su sardina, se levantan temprano cada mañana y se buscan la vida, trazan planes y los llevan a cabo, yo me dedico a contemplar el paso de los trenes, o el paso del paisaje por las ventanas de los trenes, o el paso de las horas, o el batir de las alas de las moscas, o el transcurrir majestuoso de las nubes, los vientos, las aves, las lluvias, las cosechas, los aviones, las generaciones. Mientras tanto, otros se ocupan de buscar y dar sentido, de construir familias, empresas, patrias, negocios, mentiras.
Verano, 2013 El tren salía a las 8:15. Aquella madrugada las autoridades habían adelantado la hora. El despertador sonó puntual. A los cinco minutos sonó el teléfono. Era mi hemano: “¡Qué haces! ¡Llegamos tarde! ¡Ven inmediatamente!”. Había olvidado cambiar la hora del despertados. Cogí el vespino y salí zumbando. Llegamos con diez minutos de adelanto y pasamos el control de pasajeros. Un chico muy majo tomó mi reserva y, con toda la amabili…

Retrato de muertos cordobeses

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Hacia mitad de los años ochenta del siglo pasado, el sida cayó del cielo como una plaga destinada al exterminio de drogadictos y maricones. Sin tratamientos específicos, los pobres diablos palmaban entre horribles sufrimientos, incluso muchos que no eran ni drogadictos ni maricones. Debido a mi adicción a la mala vida tuve ocasión de frecuentar a algunas de esas personas. El suicidio, los accidentes, las balas perdidas o la sobredosis también contribuyeron al trabajo de la guadaña. Aquí hablaré de algunas de estas personas. Como fantasmas en busca del eterno descanso, habitan mi memoria tras un velo de vergüenza y olvido. Ahora les devolveré el recuerdo, contaré sus vidas a mi manera, sin preocuparme de la verdad o la mentira. Los perdedores de la guerra del opio, los caídos en las batallas del estigma y la abyección, merecen un digno epitafio y una oración ante su tumba.

Ciora y Stiler

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#OrigiReto2018 [Enero 2]

Esta vez no sabía como afrontar el reto que @Stiby2 y @Musajue planteaban pero la estupenda idea de @Neswina para componer su relato Hacia el sol de invierno me hizo dar con la tecla (nunca mejor dicho). Más información enNo soy adicta a los libros y La Pluma Azul de Katty









Muchas veces olvidamos que los chats son probablemente la red social más utilizada y aunque no pertenecen al pasado el chat de Ciora sí. Por eso, para el reto 3. Escribe un relato que solo suceda en las redes social me acordé de una conversación que mantuve hace más de diez años, quizá la única vez que estuve en un chat. El 99% de las palabras de Ciora son reales. Solo he retocado su personalidad al final pues en ningún momento sugirió que fuera un hombre (ni tampoco una mujer). Stiler, en cambio, soy yo y no soy yo.




La reina de Francia

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#OrigiReto2018 [Enero 1]

@Stiby2 y @Musajue se han propuesto desafiar nuestra imaginación con 24 ejercicios de escritura creativa divertidos y sugerentes. Si queréis saber más acerca del reto tenéis las bases en No soy adicta a los libros y La Pluma Azul de Katty ¡A disfrutar!

El autómata entró en la cámara de la reina y la encontró recostada sobre un montón de almohadas, leyendo las noticias en su tablet. Dejó una taza de té junto a la cama y se retiró con una discreta reverencia. La reina agitó el dedo índice como si fuera una batuta y al momento comenzó a sonar una alegre suite barroca. Se levantó despacio, pues a sus ciento veinticinco años sabía que debía evitar los movimientos bruscos. Las grandes persianas de los seis ventanales que flanqueaban el dormitorio se alzaron a su paso, dejando entrar a raudales la embriagadora luz de un claro día de verano en los jardines de Versalles.

Nadó unos minutos en la piscina de doce metros que ocupaba el centro de la sala de baño. Su asesora …

El arco solar

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9 de diciembre 1993
La llegada del invierno me deprime. Según se aproxima el solsticio mi ánimo se torna sombrío. Leo por encima un artículo que relaciona la tristeza navideña con la ausencia de vínculos familiares. La navidad favorece la cohesión de la institución básica de la sociedad, es decir, de la familia. Quien no tiene familia, quien no vive la fiesta en familia, quien viviendo la fiesta en familia no se siente parte de la familia, quien no juega al juego de la familia, quien —en definitiva— se mantiene aparte y no participa en el jolgorio familiar, vive la navidad con amargura. Reunida con la ilusión de estar unida, la familia se cobija en sí misma como si un temor atávico la obligase a prepararse para una catástrofe inconsciente.
Pero a mi eso me da igual. Mi pena es otra. No me deprime la hipocresía familiar, ni los excesos absurdos, ni la farsa consumista; me deprime el paso del invierno en sí mismo, con fiesta o sin fiesta, con consumo o sin consumo, con comilonas o sin c…

Un refugio para la noche

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17 de diciembre 2013
Un día de navidad mi madre me regaló "Un alojamiento para la noche" (Stevenson, 1882), un oscuro cuento que transcurre en el París del siglo XV. Un joven crápula, tras haber cometido un crimen terrible, es abandonado por sus cómplices y debe buscar refugio de la nieve y el viento helado. Solo y aterido, cree escuchar el aullido de los lobos a las puertas de la ciudad. No sabe qué hacer ni donde ir. Si continúa a la intemperie morirá. Entra en casa de un viejo caballero que le anima a sentarse junto al fuego. Allí conversan hasta la madrugada. El joven le cuenta quien es y que es capaz de hacer. El viejo se enfrenta con él. Puedes robar, puedes matar —le dice— ¿pero puedes ser como yo? ¿puedes ser mejor de lo que eres? Antes del amanecer, el joven huye lleno de rabia y desprecio.
Este cuento de invierno está basado en la vida de un gran poeta francés que, debido a sus numerosos crímenes que incluían el homicidio, fue condenado a muerte y después indultado…

La cena

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14 de diciembre 2009
Cenamos en un restaurante vacío, desangelado, abierto solo para nuestro grupo. La música es estridente, insoportable. El ambiente es cordial, como suele ser entre nosotros. Estoy sentado enfrente de una mujer simpática, cuyo nombre confundo tantas veces hasta que deja de dirigirme la palabra. También falto al respeto a su marido afirmando que es rico, cuando solo quiero decir que es el más rico de todos los presentes. Me enseña sus manos llenas de callos y me lanza una mirada de desprecio. La cena es agradable, algunos no nos veíamos desde hacía mucho tiempo, y el tono es cálido, como si la amistad se hubiera ido depositando poco a poco en el fondo de los corazones. Sí. Amistad.

Reunión de trabajo

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20 de diciembre 2009
Una reunión en el trabajo me saca de quicio. Debe ser el viento de poniente, seco y sofocante. No puedo quitarme de la cabeza las mezquindades de mis supuestos compañeros. En el fondo, soy como ellos y me da vergüenza reconocerlo. El jefe del bigote me dice que debo unos gastos mal justificados. Pienso que debería bajar de las nubes y concentrarme en el mundo real, si es que existe un mundo real. Pero paso la noche dándole vueltas y vueltas al tema.

El autoestopista

23 de diciembre 1999
Durante una temporada daba clases en el Sur. Todas las semanas viajaba y una tarde, víspera de nochebuena, subí a un autoestopista y recorrimos juntos unos cien kilómetros. Me arrepentí nada más recogerlo. Era un joven alemán sucio y apestoso. Ignoraba mi idioma, igual que yo ignoraba el suyo, así que la comunicación fue muy básica. Parecía bastante satisfecho; dijo que había pasado seis años encerrado y que acababa de salir de la cárcel. No tuve miedo. Cuando se bajó me pidió tabaco: le di el paquete entero y algo de pasta. Le pregunté como iba a pasar la navidad. Contestó que no lo sabía. Entonces, le pregunté si estaba solo, si alguien le esperaba. Asintió señalando al cielo y dijo en una especie de italiano: "Dios y yo". Y repitió: "Dios y yo".

El retorno a casa de una anciana

9 de enero 2010
La víspera de navidad después de cenar, llamaron a la puerta. Fui a abrir y allí estaba una vieja sonriente que parecía querer entrar. La chica que la acompañaba se excusó: "Dice que ésta es su casa". Las hice pasar y todos saludamos a la vieja. Mi mujer la abrazó con mucha ternura. Era la criada de sus tías, una mujer avispada e inteligente, dotada de un gran sentido del humor. Hacía años que había perdido el juicio y aquella nochebuena de buen tiempo, el espíritu de la navidad la había conducido a su casa, la casa que aún brillaba en su sombría memoria. De joven había vivido aquí, cuando la casa era una granja y el pueblo era mucho más pequeño. Paseó deslumbrada mirando a su alrededor, señalando aquí y allá con una sonrisa de reconocimiento. Señaló el cuarto en el que ahora escribo. Éste había sido su cuarto. Por un momento un legado de alegría juvenil impregnó estas paredes. Pronto llegó la hora del adiós y los abrazos fueron tristes y sentidos. Mi mujer s…

Helado de limón

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23 de diciembre 2013
Una tarde a principios de invierno, justo antes de salir de casa sonó el teléfono. Su voz sonaba urgente, desesperada. Pedía que le comprásemos helado de limón, por favor, que quizá habría una heladería o un supermercado abierto, que necesitaba algo fresco y ácido, por favor. Teníamos casi un kilo de helado de limón en la nevera. Lo habíamos comprado para una cena familiar. No se lo dije. La encontramos tumbada en el sofá rodeada de almohadones. Había envejecido cuarenta años de golpe. Estaba muy delgada, tenía el vientre hinchado. Me besó como siempre, sus ojos hundidos en sus cuencas sonrieron como siempre. Tomamos el helado nada más llegar. Ella contó que sentía un sabor muy desagradable cuando comía. El helado le aliviaba. Su compañero trajo una botella de cava y lo mezclamos con el helado. Me pidió que la ayudase a cambiar de postura. Liviana como un pajarito, casi no podía moverse. Dijo que ayer, que hizo bueno, dio un paseíto hasta la esquina. Solo son cinc…